Respecto de las venganzas políticas, las grietas, los odios, etc.

Yo seguiría los consejos de Rumi, y trataría de actuar en la construcción de cosas positivas, alejándome de las coyunturas…

 

“LA CARNE PROHIBIDA”

“Sois semejantes a sepulcros blanqueados.” (Mateo, 23;27)

“Había en la India un hombre muy sabio. Un día, vio llegar a un grupo de viajeros.
Al ver que estaban hambrientos, les dijo: “No hay duda de que tenéis la intención de cazar para alimentaros. Pero ¡cuidado, noble gente! ¡No cacéis la cría del elefante! Es ciertamente fácil de coger y su carne es abundante. Pero no olvidéis a su madre que lo vigila, pues sus gritos y lamentos se oirán desde lejos. Conservad …este consejo como una joya si queréis evitar catástrofes!”
Y, con estas palabras, se marchó.

Los viajeros, cansados por su largo camino, no tardaron en encontrar un elefantito muy gordo y, olvidando los consejos que se les habían dado, se lanzaron sobre él como lobos.
Sólo uno de ellos decidió obedecer el consejo del sabio y no tocar la carne del elefantito. Los demás, hartos de carne, no tardaron en dormirse.

De pronto, un elefante encolerizado se precipitó sobre ellos. Se dirigió primero hacia el único que no dormía. Olfateó su boca, pero no encontró ningún olor acusador. Por el contrario, habiendo comprobado que todos los que dormían tenían el olor de su pequeño en el aliento, los aplastó bajo sus patas.

¡Oh, tú que te alimentas con el fruto de la prevaricación! ¡Estás comiéndote el elefantito!
No olvides que su madre vendrá a vengarlo. Pues la ambición, el rencor y el deseo despiden un olor tan fuerte como el de la cebolla.
Te será imposible ocultar que has abusado del bien del prójimo.”

(Yalal ad-Din Muhammad  Rumi, Balj, persia, actual Afganistán)

¿Qué puedo hacer, oh creyentes?, pues no me reconozoo a mí mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.
No soy del Este, ni del Oeste, ni de la tierra, ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza, ni de los cielos giratorios.
No soy de la tierra, ni del agua, ni del aire, ni del fuego.
No soy del empíreo, ni del polvo, ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de India, ni de China, ni de Bulgaria, ni de Grecia.
No soy del reino de Irak, ni del país de Jurasán.
No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del Infierno.
No soy de Adán, ni de Eva, ni del Edén, ni de Rizwán.
Mi lugar es el sinlugar, mi señal es la sinseñal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco, Uno conozco, Uno veo, Uno llamo.

 

 

Obtenido del muro de Jorge Balbi. Gracias.

 

 

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