¿Se viene una policía Montonera?

 

 

 

 

http://www.periodicotribuna.com.ar/8005-se-viene-una-policia-montonera.html

 

 

¿Se viene una policía Montonera?

SEGURIDAD Y LATINOAMERICANIZACIÓN

 

De manera definitiva, el post-kirchnerismo se ha “pingüinizado” y “montonerizado”. El final de ciclo aparece como algo palpable, mucho más cierto, concreto. Como se adelantó desde la muerte del “Furia”.

Como de manual, se establece una especie de Mar Rojo divisor, ante las ausencias de liderazgos. Los moderados (o equivocados, en términos de poder, en decadencia) serán los apartados, y, los “ultras”, que de ellos será el poder un sus estertores. Los “ultras” serán rasputines de la historia, sobre los que existirá el mayor recuerdo futuro, y el mayor castigo. Dirán que Alberto Fernández resulta 100 veces más responsable de las peores kirchneradas, en su dualidad de “topo” que jugó a dos bandas (Clarín y el poder), pero el verdadero poder lo detentan los sagaces, los seductores, y no Las Bestias.

Las Bestias, están para los momentos bestiales, como ya nos acostumbramos, en los “idus de diciembre” esos momentos caldeados que el siglo XXI nos ha traído.

 

Van por la PFA

 

Ultras y moderados, el poder será (ya es) de los primeros. Ahí vemos la urgencia de hacer en la Policía Federal Argentina el mismo trabajo de desmantelamiento que, sin el mismo apuro, se hizo lentamente en las Fuerzas Armadas, aunque con más impronta en Ejército.

Ejército es siempre el objetivo a “amansar” por parte de cualquier gobernante de origen peronista. Perón condujo al Ejército, la Marina, siempre contrera, lo quiso derrotar sistemáticamente desde 1951, pero siempre fracasó. Recordemos que antiguamente la Aviación dependía de la ARA.

En el bombardeo de la Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955, uno de los infames conductores de las aeronaves era el marino Manrique, a su lado en el Gloster, viajaba un joven Alférez, el Alférez Emilio Massera… Perón nunca quiso “intervenir”, siempre seducir, con aciertos y errores, la Marina le ganó la mano, soportó (y se benefició del “no fusilamiento” de los amotinados en el ´51) sedujo al ejercito (por lo menos a algunos sectores definitivos) y generó la revolución fusiladora triunfante de 1955. Perón se la “bancó”, no quiso derramar sangre, en definitiva cristiano, prefirió derramar la sangre de sus seguidores a la de los gorilas. El Ejército garantizó la “no vuelta” de Perón, hasta que el Ejército garantizó la vuelta, vía Vaticano, Licio Gelli, P2.

Menem, aunque algunos no lo consideren peronista, lo era. Lo era desde lo político, valga este comentario para los desviados del razonamiento de raíces economicistas, que solo veían el “liberalismo” menemista, y que quedan para el anecdotario de café. Menem era peronista, gobernaba como peronista, para los suyos, y una de sus primeras medidas fue desmantelar a los carapintadas, siguiendo por las unidades territoriales (similitud y refrendo de los gobernadores, entre ellos Kirchner, vía “Chupete glúteo operado” Manzano)

Luego, Menem, definanció todo el resto de las fuerzas, en su política de seducción de Kelpers: No había municiones, pero sí ositos “winnie pooh” para los isleños.

De la Rúa, salvo ajustar, careció de política. Lo único rescatable del ejército fue negarse a sacar tropas a la calle, ante el pedido expreso del ex- presidente en la mañana del 20 de diciembre. Dicen los que saben que hasta la negativa militar a reprimir con el ejército a los militares, de la Rúa se sentía presidente…

Kirchner, desde todo momento, genéticamente podríamos decir, resuelve no solo seguir desmalvinizando y desmantelándolo que quedaba, sino que lo hace desde una impolítica provocación. Quizá existan algunas medidas contradictorias como rescatar el Irizar o montar algunos equipos de defensa aérea de navíos de para la marina. Se habla de muy buenas relaciones de Kirchner con la Marina, inclusive hasta de cierta “apoyo de inteligencia” lo que puede ser correcto dado la inserción de la marina en la Patagonia. Para la ideología Monto-Guevarista de Kirchner y su círculo áulico las armas no deben estar en los cuarteles, sino en las manos del pueblo. Claro que como decía Karl von Clausewitz, “la guerra es “la continuación de la política por otros medios” y, con Kirchner ha muerto la política de la banda K. En consecuencia, hay que ingresar dentro de las murallas, por lo menos, así hacían los feudales cuando sus tierras eran invadidas. En concreto, no son paradojales las cercanías 601 de K, en realidad K era un gorila, de ahí su “simpatía” con Marina y su resquemor hacia el Ejercito.

En consecuencia, en la lógica de la contradicción belicista K, desmantelado el ejercito, conquistadas las calles por los piqueteros y los piquemontos (que pueden poner en “raya” vía Acero Cali y/u otros a cualquier cacerolero osado), solo resta controlar los conflictos internos.

 

Los conflictos internos, y una corporación disfuncional

 

En la mentalidad marxista, que pregonan los actuales “reservorios ideológicos K” (Zannini, Icazuriaga, Verbisky, Bettini, Kunkel en menor medida, pérsico) los “estamentos” son mala palabra. Rémora del pensamiento de los 40, son esas hojas de la biblia peronista que estos sujetos suelen saltear, buscando los párrafos que les agradan.

En el pensamiento peronista, la representación política descansa sobre las instituciones de la República (insuficientes por cierto, esto no es Francia, ni Alemania) y las fuerzas estamentales de la vida nacional (preexistentes y complementarias en el sub-desarrollo de la República), cuestión que surge de las instituciones heredadas de derecho Real del Imperio Español, y de los padres de la patria no liberales: Saavedra, Belgrano, Dorrego, San Martín, Güemes, Rosas)

No en balde los liberales, o por lo menos en la famosa historia escrita por Mitre, se remarca mucho a Mariano Moreno, Castelli, Rivadavia. Marxismo y liberalismo, en definitiva, siempre serán socios contra la tradición y el pueblo, y en consecuencia, gorilas, anticlericales, anti-yrigoyenistas, y anti-peronistas.

En consecuencia, en el “gobierno de las apariencias” de la banda K, los estamentos molestan.

Los sindicatos, mal representados por Moyano, molestan. La iglesia, molesta. Los militares, molestan. Los empresarios “NO K” molestan. La llamada “clase política” molesta.

La quintaesencia del socialismo del siglo XXI se construye desde las llamas “fuerzas especiales”, y no de los estamentos del poder, no se hace política desde la CGT, ni se le dá la personería a la CTA (hasta festejaron el quiebre de la misma)

La UIA les da alergia, y hasta prefieren recostarse más sobre los bancos y las multinacionales supermercadistas, sojeros y formadores de precios (lo lamentamos, amigo lector “K”, pero es la simple realidad)

La federal, ¿la nueva “guardia nacional”?

 

¿Qué es lo que se busca con la nueva vuelta de rosca? En estos días, se ha removido a Fernández, ex-intendente baulista quilmense) del manejo de las fuerzas policiales. Hannibal no es “puro” precisamente. Muchos recuerdan las cabalgatas vestidos de gaucho con Felipe Solá (cuando los testículos sobados eran los de este último) otros recuerdan los “chistecitos arrastrados” y chupamedias en la casa del “Corleone” de Lomas… todos saben que es un elemento, en definitiva duhaldista, reciclable en 1 segundo hacia Lomas

La presidente, en consecuencia ha decidido (como indica el manual) recortar en principio las facultades del “baulero”, ponerlo “en capilla” y recostarse sobre el sector “ultra”, por ello, con la excepción de la hermana de Kirchner, que en definitiva lleva el apellido.

Ha reacomodado el tablero en favor del manejo de la principal fuerza de fuego, que es la policía, en manos propias, montoneras.

Así, la PFA la sería conducida, desde las sombras, por ideológicos como Verbitsky y asesores de Arslanian quienes también puede que participen. El modelo es el de los países bananeros, el de “fuerza nacional” o “guardia nacional”.

La diferencia es fundamental, en una policía federal se observan rasgos de modernidad que se reconocían con un cierto grado de independencia, y un (formal) equilibrio entre el poder judicial, el poder de los fiscales y el poder ejecutivo. Las dictaduras daban siempre este esquema por tierra, y ponían un general al frente de la PFA, en consecuencia “militarizaban” las decisiones de la tropa.

 

Memoria historia y la cultura nacional

 

Según dice Tribuna de manera indubitable, los hechos de la “batalla del indoamericano” se fueron de “madre”… Cristina “exigió” le resolviera “esto”. “Esto” era un ejercicio de Caos, un juego, en el ensayo general del poder.

La teoría del “caos” y la guerra social guarda en sus entrañas paradojas: La Argentina no es Venezuela, por ahora, dado que existe un mínimo recuerdo de lo que fue la clase media del 72% que existía en 1973.

Los rasputines del poder veían que es “juventud maravillosa”, obrera o marginada, pobre, que ellos creen que los apoyan, jóvenes y pobres de hasta 30 años que no conocieron la Argentina decente, los iban a apoyar ciegamente “in eternum”. La mayor virtud y defecto de las nuevas generaciones, es creer solamente en lo que ven. Se dejaron ganar por el “efecto rebote” del caos 2001, una falsa idea de “crecimiento” que en realidad, que no es tal. Los jóvenes solo creen en lo que vieron, o lo inmediato de la Argentina del fracaso modelo 1983-2002, pero, tampoco veían con “agrado” las ocupaciones.

Colisionaban los intereses INTERNOS del Kirchnerismo, todavía (por ahora) existen viejos que le hablan a sus nietos, les muestran fotos, y los explican que ESTO no tiene nada que ver con el peronismo, ni con la cultura Argentina. Les muestran fotos viejas, en ninguna esta el “Che Guevara” ni “Fidel Castro”, sino, Perón y Evita, y sus obras, gentes felices, trabajadoras, una Nación, La Argentina, que pudo ser grande. Estos joven es de hasta 30 años no ven en esas fotos de sus abuelos la estupidez de la multi-etnia e imbecilidades parecidas, pueblos originarios, o cuentos de ese tipo. En esas fotos se ven planes quinquenales, un país que producía más en 1950 que hoy (sojalandia aparte) siendo de solo 17 millones contra los 42 millones actuales. Ven lo que el multi-medios K no le muestra… Y salieron a defender su barrio… hasta que los K entraron en pánico, y mandaron la Gendarmería, a defender a los okupantes… Ahí resultó un quiebre, entendemos, definitivo.

Se han roto los lazos, empezando por el de confianza, ruptura no muy difícil de percibir en los talleres, comercios y oficinas, las clases pobre laburantes (no los marginales, lúmpenes en la terminología marxista) se han desilusionado… Ya no “aparecen” en estas últimas 2 semanas encuestas de “imagen” de la Cristina viuderil… se fagocitaron rápidamente el “efecto velorio 2001”

Parece que los jóvenes dejaron de masticar vidrio. A medida que se acerquen las elecciones, verán las fotos y las películas de la Argentina que supo ser, esa que se conversa en la mesa del domingo de las elecciones antes de votar y decide el voto de buena parte antes de agarrar la libreta. En esa mesa, los más viejos muestran un país que “fue” y que desean reconquistar: Un país con familia, con ideología, con unidad, con esperanza y futuro, con trabajo decente y no con “plancitos punteriles”… y ven en contraposición flagrante, el caos organizado, la inmigración innecesaria y destructiva, el gran negociado y la corrupción de los empresarios K, el delito, la inseguridad y las escuelas ideologizadas o tomadas, y peladas de contenido educativo concreto. Toda persona que se ve amenazada por el delito, aún confundido, sabe reconocen algunas de estas verdades en una conversación de buena fe.

 

La guardia nacional de Cristina, o el caos controlado

 

Lo que está haciendo Fernández de Kirchner es transformar la PFA en una “guardia nacional”, o sea, crear una fuerza de choque que proteja al poder político, secundarizando sus funciones judiciales y preventivas del delito. Desde hace mucho tiempo venimos diciendo que el proyecto de vida de Néstor Carlos Kirchner fue, hasta su extinción, transformarse en un ANASTACIO SOMOZA, y no un FIDEL CASTRO. Que el socialismo modelo siglo XXI es un cuento, por lo menos en la Argentina. En Nicaragua, por ejemplo, casi no existía policía, solo el ejercito en la lucha contra el Sandinismo, y la temible “guardia nacional”. Una policía “ideológica” que se compadezca con los “comisarios de cuadra” (ó delatores) de la China de Mao y Zannini… la utopía de “buchones” sociales con una policía política, como la “Staci” de la República Democrática Alemana, que purgó a cientos y miles de opositores, que iban a parar a las frías cárceles del comunismo por “antisociales”… El mismo modelo usaba Sadam Hussein.

Cristina Fernández pretende, necesita, una guardia personal propia, eso se deduce de sus medidas, es lo que le recomiendan los “ex-comandantes” de la agrupación a la que supiera pertenecer cuando abandonó definitivamente los estudios de derecho en su Ciudad natal, La Plata, para acompañar a su compañero y esposo, Gallegos, culismundi donde se hicieron ricos sin necesidad de “olvidar” ningún “ideal”, dado que nunca tuvieron ideal alguno, salvo riqueza y poder.

 

Corolario

 

Como breve final, convendría llamar a la reflexión a los “ultras” recordándoles lo que pasó en 1976, pero no acá, sino en la China, país amado por el Colorado Abelardo Ramos, Laclaud, Madame Muffe, Zannini, y el resto de los troskos del gobierno.

En 1976 cae la llamada “banda de los cuatro” popes del maoísmo caídos en desgracia tras la muerte del líder Mao Zedong, el 9 de setiembre de 1976, fueron expulsados del “partido”, puestos bajo arresto, juzgados entre 1976 y 1981, torturados por sus mismos compañeros del “partido” y sentenciados a pena de muerte (Jiang Qing y Zhang Chunqiao) y a 20 años de prisión otros, aunque después “reconocieron su error” y fueron liberados muchos años más tarde. La “banda de los cuatro” quiso mantenerse en e l poder a través del culto a la personalidad, y a través del ideólogo y poderoso Lin Biao, nombrado vice líder por el mismísimo Mao Zedong.

Todos los integrantes de la llamada “Banda de los Cuatro” fueron declarados culpables de los excesos cometidos durante la “revolución cultural” ó “El Gran Salto Adelante” del que le habló Mao a su pueblo en 1961, convencido de que debía tomar la iniciativa política a riesgo de ser depuesto por los mismos miembros del Comité Central del PCCH.

La caída de la “Banda de los Cuatro” (entre los cuatro estaba la mismísima viuda de Mao) fue, en los hechos, el final de esta mezcla de experimento social y lucha de facciones que Mao lanzara en 1966, una purga masiva de líderes, que en definitiva, se tomaron venganza.

Por último, para quienes no lo sepan, valga el comentario de lo que fue la “revolución cultural” o “El Gran Salto Adelante” con el cual Mao pretendía salvar un poder que le era cuestionado:

1- Destrucción de obras de arte. 2- Quema pública de libros. 3- Lavado de cerebro. 4- Creación de “tribunales populares”. 5- Fusilamientos de opositores. 6- Paralización de la educación “de derecha”. 7- La “reeducación” compulsiva. 8- Demolición de templos. 9- Creación de la “guardia roja” (grupos de choque fascistas, para policiales) 10- Humillación pública de los intelectuales (hacían leer a los intelectuales libros con un pensamiento contrario a los propios, como suyos.) 11- Eliminación de la educación superior, su reemplazo por la enseñanza de los “lemas de la revolución”.

En concreto, en 15 años (1961-1976) la China resultó ser uno de los países más atrasados del mundo, y en 1878 Deng Xiaoping asume de hecho y declara “la vuelta a la normalidad”, declarándose a la revolución cultural en su peor fase (1966-1976) como la década catastrófica.

Cuantas similitudes, salvando las distancias… ¿Queremos eso?

 

 

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