“CHICOS LADRILLEROS” un caso emblemático de la charlatanería “Ladri-progresista” Vs. “Dura-realidad”

Se prodigan en “Pedidos de informe”

Hacen “leyes”, “Decretos”, “estatutos” “Jornadas”

Viajan a “Congresos Nacionales e Internacionales”

Debaten “ampliamente” en lo bares de la avenida de Mayo, Liberarte, La Paz, y otros bares de cafes caros

Son los grandes CHARLATANES DEL PREGRESISMO YERMO, INFECUNDO, INEPTO, INÚTIL

Los pibes argentinos siguen siendo esclavizados por su realidad, esa que ningún “puntero” resuelve, que las estadísticas “maravillosas” del futuro censo 2010 no revelarán…

La única verdad, es la realidad. Así decía un viejo General que hoy descansa en San Vicente…

Perdonenmé un exabrupto: “VIVA PERÓN” y “OJALÁ SE MUERAN TODOS LOS PUTOS POLÍTICOS CHANTAS”

En el informe del trabajo infantil en Córdoba, los “Chicos Ladrilleros”

x La Voz -1-

El trabajo infantil abunda en los cortaderos

Está presente en 15 de los 21 departamentos relevados. Son más de 104 mil los chicos trabajadores en la provincia.

Todavía está invisibilizado para gran parte de la sociedad, pero existe y es la realidad de miles de chicos de toda la provincia, tanto en las ciudades como en las zonas rurales. El trabajo infantil convive entre nosotros y, dentro de las múltiples formas, la más común en Córdoba está en los cortaderos de ladrillos.

Así se desprende de un mapa realizado por la Copreti (Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil) que divide por departamentos las distintas labores que realizan los chicos. El mapa indica que el trabajo infantil en cortaderos se presenta en 15 de los 21 departamentos relevados (son 26 en total).

Pero la variedad es inmensa y varía según zonas y, en especial, si se trata de trabajo urbano o rural. Dentro de las primeras existen la venta ambulante y la mendicidad, los limpiavidrios y malabaristas, entre otros. Entre las actividades rurales están la recolección de hortalizas y hierbas aromáticas, corte y recolección de leña, por nombrar sólo a algunas.

A pesar de estar invisibilizado, el trabajo infantil cobra toda su dimensión en números: según la OIT (Organización Internacional del Trabajo), unos 215 millones de niños y niñas trabajan en el mundo. De ellos, más de la mitad desempeña trabajos peligrosos.

Los últimos datos disponibles de Argentina indican que Córdoba, junto con Mendoza, es la provincia con mayor porcentaje de trabajo infantil: lo hace el 8,4 por ciento de los niños de 5 a 13 años y el 30 por ciento de los adolescentes de 14 a 17. En números absolutos, habría más de 104 mil chicos que trabajan en la provincia. Esas cifras surgen de la Eanna 2006 (Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes).

El trabajo infantil, según la Conaeti (Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil), “es una de las peores formas de explotación y abuso. Pone en peligro la salud, seguridad y educación de los más chicos, al tiempo que atenta contra su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social”.

Acciones. Ante esta situación, surgió a nivel nacional la Conaeti, y sus pares provinciales: en 2008, Córdoba, como el resto de las provincias, formó la Copreti.

Desde entonces, se realizaron acciones de sensibilización y difusión, un diagnóstico sobre las modalidades y localización, la identificación y construcción de redes locales, entre otras.

La primera etapa se centró en la articulación de los organismos estatales que pueden ayudar (como Educación, Salud, etcétera).

El lunes, se sumarán a la Copreti los sindicatos y empresas. “Hay que avanzar en sumar a todos los actores sociales”, comentó Omar Sereno, titular de la Secretaría de Trabajo provincial. Luego, se incorporarán a las organizaciones no gubernamentales.

El problema innegable de fondo es la falta de recursos de las familias. Sereno es contundente: “El trabajo infantil es el resultado de la pobreza”.

Ante este escenario, que en muchos aspectos trasciende el trabajo de una comisión, ¿se puede hacer algo? “Muchas cosas”, responde Sereno.

En estos dos años, la Copreti intervino en dos localidades que apenas sobreviven con lo que ganan en los cortaderos de ladrillos: Villa del Prado y Paraje La Media Luna, dos lugares que comparten la marginación del trabajo en negro, de la incidencia de los chicos trabajadores y de la alta deserción escolar en el nivel medio.

En la primera de ellas, la intervención está más avanzada y Sereno da cuenta de lo que sí se puede hacer: en el último año, allí se amplió la oferta educativa (se creó un secundario para los adolescentes y adultas), se gestionaron becas y se fortaleció el dispensario local, entre otras acciones.

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