DESDE LOS DELIRIOS EXPANSIONISTAS DE CHAVEZ (PLAN GUAICAIPURO) HASTA LAS REALES AGRESIONES COLOMBIANAS EN LA REGION

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Chávez sueña con volver a la Venezuela de la Colonia, por lo menos eso deja traslucir la constitución “Bolivariana” de 1999. Pero ello no sería gratis, sino a desmedro de sus vecinos. Sin embargo, su vecina Colombia fundamenta ciertos manejos fronterizos de manera bastante parecida, dado que mantiene límites bastante discutibles, en especial en el mar, y con argumentos no muy distintos, en especial el viejo reclamo de Nicaragua sobre la costa oriental de aquel país sobre las Islas de San Andrés, cayos e islotes aledaños. Todos miran la frontera de Ecuador y Colombia, pero esta última no retira las fragatas de la frontera el meridiano 82

Léa que es el “Plan Guacaipuro”, y porqué el incidente no es menor ni aislado

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Diplomacia a lo Ripley (x laprensa.com.ni -1-)

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El presidente Daniel Ortega dio marcha atrás este viernes, tras el fin de la crisis colombo-ecuatoriana, a su decisión de romper relaciones con Bogotá, que había sido calificada en Nicaragua por amplios sectores de “lamentable” e “irresponsable”. La decisión de Ortega no duró 24 horas, probablemente un récord digno de Guinness o de Ripley. “Los acuerdos logrados permiten que Nicaragua dé marcha atrás en su ruptura de relaciones con Colombia”, dijo Ortega ayer, luego que el jueves su Gobierno había roto relaciones con Bogotá, en solidaridad con Ecuador, que había hecho lo propio tras un ataque colombiano a la guerrilla de las FARC en territorio ecuatoriano.

En el ataque murió el número dos de la guerrilla de las FARC, “Raúl Reyes”.

Sin embargo, la otra razón por la que Ortega había roto relaciones —el irrespeto de Colombia a la decisión de la Corte de La Haya sobre el Meridiano 82— no obtuvo una respuesta positiva de Uribe.

Ortega le solicitó que replegara las fragatas a San Andrés, pero Uribe le contestó que eso no lo podía hacer, ya que “tienen un problema de narcotráfico”.

“Lo que yo le he dicho a los colombianos es que no pasen al Oeste (del Meridiano 82), y los nicaragüenses no deberían pasar al Este”, dijo Uribe.

Nicaragua llevó en 2001 a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, en Holanda, el conflicto marítimo y territorial que mantiene con Colombia, país al que Managua acusó de “hostigar” con su presencia militar en el área en disputa.

Los argumentos que dio el Gobierno no lograron convencer a la mayoría de los sectores de la opinión pública que observaron con ojo crítico la alineación “incondicional” de Ortega con el Presidente venezolano Hugo Chávez.

Chávez lidera un bloque en la región con el apoyo, además, de Cuba, Bolivia y Ecuador.

Ortega quiere “ayudar a Chávez, que está pasando una crisis profunda en su país, a tapar sus problemas”, denunció el ex canciller y líder opositor Eduardo Montealegre.

Ortega actúa como caja de resonancia de Venezuela, lo cual “es lamentable porque se alinea con el señor Chávez, dando predilección a temas internacionales” en vez de resolver los graves problemas económicos que enfrentan los nicaragüenses, manifestó por su lado el ex canciller y diputado liberal Francisco Aguirre.

NICARAGUA MAL PARADA

“Es lamentable que el Gobierno rompa con un país con el que teníamos relaciones desde hace muchos años”, porque “nosotros no tenemos nada que ver con el pleito de la región andina”, había declarado a la AFP el ex canciller nicaragüense y analista Emilio Álvarez, tras la ruptura con Bogotá.

El directivo del opositor PLC y diputado Wilfredo Navarro, dijo que “Nicaragua quedó muy mal parada, porque Ortega rompió relaciones a causa de un pleito suscitado entre Colombia y Ecuador”, ajeno a los nicaragüenses.

Navarro agregó que lo único que se logró con el traspié diplomático fue complicar el reclamo de Nicaragua ante la CIJ sobre una extensión marítima de 100,000 kilómetros cuadrados en el mar Caribe.

Ortega ordenó hace dos semanas a la Fuerza Naval reforzar la vigilancia en el mar Caribe y capturar a todas las embarcaciones pesqueras que naveguen en la zona en conflicto, con licencias extendidas por Colombia.

Venezuela ofreció por su parte enviar próximamente a Nicaragua un buque patrullero que también será usado para controlar el tráfico de drogas, al margen de la millonaria asistencia que Chávez brinda a Ortega desde su retorno al poder el año pasado.

Nicaragua, al romper relaciones diplomáticas con Colombia, el pasado jueves, buscaba llamar la atención sobre su litigio marítimo con Bogotá, pero también reforzar su alianza con Venezuela y con las FARC.

Sin embargo, logró muy poco pues al final de la cita de Santo Domingo, sólo logró algunas promesas de su par colombiano, Álvaro Uribe, de “bajar las tensiones en el mar Caribe”.

Según analistas locales, sólo logró mantener su estatus de aliado predilecto de Chávez en la región.

Ortega es el principal aliado político de Chávez en Centroamérica y amigo declarado del jefe de las FARC, “Manuel Marulanda Vélez” o “Tirofijo”, alias de Pedro Antonio Marín, a quien condecoró con la máxima orden sandinista en 1999, en San Vicente de Caguán, en la selva de Colombia.

Nicaragua fue además la segunda nación, junto a Venezuela, miembro de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), que rompió relaciones con Colombia, después de Ecuador.

El Alba está integrada por Bolivia, Cuba, Dominica, Nicaragua y Venezuela, y fue propuesta por Chávez como una iniciativa contrapuesta al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), promovida por Washington.

TERMINÓ LA TENSIÓN

Máxima tensión, una amenaza de guerra que no se extinguía, y un inesperado final feliz: la Cumbre de Presidentes Latinoamericanos en Santo Domingo, República Dominicana, terminó con un acuerdo que puso fin a la crisis entre Colombia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua.

El episodio tuvo la emoción de un filme atrapante, más que el protocolo que rodea a estas periódicas citas regionales.

Circunspecto y sin soltar demasiados gestos, el Presidente colombiano Álvaro Uribe caminó presuroso al encuentro de su par ecuatoriano, Rafael Correa, para sellar la paz, luego del encuentro oficial.

Nadie esperaba entre quienes miraban lo que ocurría en el recinto de sesiones del llamado Grupo de Río —más de un centenar de periodistas lo siguieron en pantalla gigante desde una calurosa sala de prensa— que esos dos hombres pudieran levantar tan rápidamente las pesadas acusaciones que se habían lanzado un rato antes.

Uribe no dudó en poner una sobre otra varias carpetas con documentos y cartas entre líderes de las FARC que mencionaban muy amistosamente a Correa y a funcionarios de su Gobierno.

Se refirió incluso, citando esas misivas, a aportes electorales de la guerrilla a la campaña electoral de Correa.

Correa no replicó con menos munición cuando dijo que el Presidente colombiano representaba un peligro para la región al creerse con derecho de perseguir donde sea a quienes cree terroristas, y dijo que aplica así la misma doctrina de la guerra preventiva unilateral que llevó Estados Unidos a Irak.

CARRERA CONTRA EL TIEMPO

En silencio y tras bambalinas, los equipos diplomáticos de las veinte delegaciones intentaban hacer malabares para avanzar hacia una salida.

El Presidente venezolano, Hugo Chávez, también en conflicto con Uribe, dio muestras desde el principio de que llegaba a esta tierra caribeña con el objetivo de generar más sonrisas que ceños fruncidos.

Incluso llegó a cantar un tradicional merengue que habla de los dotes de la tierra dominicana: “Quisqueya, la tierra de mis amores, de suaves brisas, de lindas flores”, se animó, aplaudido por el Presidente anfitrión Leonel Fernández.

Chávez, que invitó a la Cumbre e hizo ingresar al recinto a la madre de Ingrid Betancourt —pese a que la seguridad no le daba acceso a la señora al lugar— pidió infructuosamente a Uribe que le permitiera volver a intervenir por la liberación de rehenes de las FARC y dijo que recibió nuevas muestras de vida de un grupo de secuestrados.

Pero no logró de esa manera convencer al Presidente colombiano que, sin dejar de contestar a todas las acusaciones, repentinamente, cambió el tono y le recordó a Chávez: “Tú sabes muy bien que durante mucho tiempo te he tratado con gran afecto”.

Para entonces, el documento se terminaba de consensuar entre los técnicos.

Colombia ofrecía su perdón a Ecuador y su compromiso a no volver a atacar nunca más a ningún país por cuestiones de seguridad.

El Presidente dominicano, que presidió las deliberaciones, llamaba de nuevo a un acercamiento a los contendientes con alguna certeza de que podía salir ganador esta vez.

Después del apretón de manos entre Uribe y Correa, siguió el abrazo que se dieron los mandatarios colombiano y venezolano.

A la hora de los abrazos, ni el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, cuyo país había formalizado un par de horas antes la ruptura de relaciones con Colombia, quiso quedar marginado de las soluciones diplomáticas, y hasta desató algunos aplausos en la sala de prensa cuando anunció que retrocedía en aquella decisión.

Minutos antes de que concluyera la Cumbre del Grupo de Río, con el cierre de la crisis diplomática entre Ecuador, Colombia, Venezuela y Nicaragua, el embajador ecuatoriano en Managua, Gonzalo Andrade, reiteró que su país no se involucra en el conflicto interno de Colombia y que busca ante todo la solución pacífica de la controversia.

Ludwin Loásiga y Agencias
nacionales@laprensa.com.ni

-1-

http://www-usa.laprensa.com.ni/archivo/2008/marzo/08/noticias/nacionales/247693.shtml

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