CIUDAD DE SORDOS: GRAVÍSMOS PROBLEMAS DE POLUCIÓN SONORA

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Según un informe técnico muy solvente, la Ciudad de Buenos Aires incumple con normas y ordenes judiciales para solucionar el problema del ruido insoportable que afecta la ciudad. Parte del problema es aportado por la incultura y/o simple ignorancia de los vecinos y visitantes del GBA que ingresan a diario.

Léan el informe

Polución Sonora. Su incidencia en las adyacencias de las autopistas urbanas en la C.A.B.A. Mediciones en escuelas. Antecedentes y recomendaciones técnicas.

¿Que es el ruido?

Ruido se define en forma amplia como un sonido que interfiere con las actividades, las conversaciones o el descanso. Produce efectos perjudiciales sobre la salud en general tales como hipertensión arterial, mayor incidencia de accidentes cardiovasculares, alteraciones digestivas, hormonales, alteraciones de la voz, estrés, alteraciones del crecimiento en los niños, y en particular sobre la salud auditiva, como hipoacusia, socioacusia, profesoacusia, trauma acústico, acúfenos y sobre las actividades humanas, tales como pérdida de inteligibilidad por enmascaramiento, dificultades para la comunicación oral, trastornos del aprendizaje y pérdida de la concentración.

Los ruidos más perjudiciales para el oído humano son los de alta frecuencia, aquellos que se encuentran en un rango que va desde 1 Khz. y 6 Khz. , y los de gran intensidad, como los ruidos explosivos, de impacto y los de fuerte contenido tonal. También son potencialmente peligrosos, los ruidos que obligan a elevar la voz para comunicarse con la persona que se encuentra al lado de uno.

¿Cuanto ruido soportamos?

Existen diversas maneras de medir el nivel de sonoridad; una de las más frecuentes son los decibeles A, o dBA, que es una unidad de nivel sonoro medido con un filtro previo que quita parte de las bajas y muy altas frecuencias, quedando de esa manera sólo los ruidos más dañinos para el oído, razón por la cual la exposición medida en dBA es un buen indicador del riesgo auditivo. Adicionalmente, es común encontrar mediciones expresadas en nivel sonoro continuo equivalente o nivel equivalente, que no son otra cosa que el nivel promedio de un ruido, o más específicamente es un nivel constante a lo largo de un tiempo especificado, teniendo la misma energía sonora que el ruido variable.

¿Hay leyes?

En las Ordenanzas vigentes sobre ruidos en la mayor parte de las grandes ciudades existen diversas figuras legales tales como “ruidos molestos”, “ruidos excesivos” y “ruidos innecesarios”. Los denominados “ruidos molestos” son aquellos capaces de ocasionar molestias a personas de normal tolerancia. Los “ruidos excesivos” son ruidos que, siendo un subproducto inevitable de una actividad considerada necesaria para la vida normal, exceden cierto nivel sonoro estipulado para cada clase de ruido. Por último, los “ruidos innecesarios” son ruidos cuya sola producción es censurable, ya sea en todo momento o en horarios especificados.

No existe un criterio único para establecer un juicio de valor en relación al nivel de sonoridad aceptable. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos de Norteamérica, un valor promedio de 70 dBA durante 24 horas diarias o de 75 dBA durante 8 horas diarias, protege virtualmente a toda la población contra daño auditivo. Durante intervalos cortos, 90 dBA serían aceptables con el mismo fin. Ahora bien, dado que no se trata sólo de preservar la audición, existen límites menores recomendados para diversas situaciones, que varían desde valores tan bajos como 30 dBA para lograr una excelente inteligibilidad de la palabra hasta 55dBA de día en exteriores.

Las legislaciones sobre seguridad, higiene o salud en el trabajo de los diversos países estipulan niveles equivalentes de 85 dBA ó 90 dBA durante 8 horas.

Para determinar en forma cierta cuáles son los efectos del ruido sobre la audición y sobre el impacto en materiales aislantes se utiliza un instrumento de medición llamado analizador de espectro, que es capaz de descomponer un ruido en las diversas frecuencias que lo constituyen indicando el nivel de presión sonora de cada una. Dado que el comportamiento de muchos materiales acústicos, tales como aislantes y absorbentes, depende de la frecuencia, para conocer el efecto de tales materiales sobre un ruido dado es preciso conocer cuáles son las frecuencias que contiene y el nivel de cada una de ellas. Además los efectos del ruido sobre el ser humano dependen de la frecuencia, tanto el riesgo auditivo como la sensación de molestia.

En relación a la acústica de un  ambiente determinado, se usa el tiempo de reverberación, que es el tiempo que transcurre desde el instante en que cesa una fuente sonora hasta que el nivel de presión sonora cae 60 dB por debajo de su valor inicial, lo que equivale desde el punto de vista perceptivo a que el sonido se vuelva prácticamente inaudible. Para medirlo se determina el tiempo que demora en caer 20 dB y se lo multiplica por 3. Esto se debe a que es muy difícil medir una caída tan grande como 60 dB debido al ruido ambiente. Para determinar cómo afecta el tiempo de reverberación a la acústica de un ambiente consideremos lo siguiente: si el tiempo de reverberación T es muy prolongado, los sonidos anteriores siguen oyéndose cuando aparecen los nuevos, provocando cacofonías que perjudican la inteligibilidad de la palabra y la música. Además tiende a producirse un aumento del nivel del ruido ambiente. Si, en cambio T es muy corto, los sonidos suenan débiles, sobre todo lejos de la fuente. Hay un tiempo óptimo para cada tipo de aplicación, que aumenta con el volumen del ambiente. Se debe tener en cuenta que es posible controlar el tiempo de reverberación, ya que el mismo disminuye al aumentar la absorción sonora de las superficies del recinto. Por lo tanto, recubriendo las paredes, el piso y/o el cielorraso con materiales absorbentes es posible reducir el tiempo de reverberación.

Los materiales comunes de construcción, tales como el hormigón o el concreto, mampostería, mosaicos, cerámicos, suelen ser poco absorbentes por lo cual si no son tratados implican tiempos de  reverberación demasiado largos.

Un material absorbente es cualquier material capaz de absorber la energía de las ondas sonoras que inciden sobre él, transformándola principalmente en calor. En general, los materiales blandos y porosos, como la lana de vidrio, la espuma de poliuretano, las alfombras gruesas, las cortinas pesadas y con muchos pliegues, y los plafones o baldosas de fibra vegetal son buenos materiales absorbentes. En ellos, el aire en movimiento que atraviesa los poros experimenta fricciones que le hacen disipar calor. En algunos casos, como es el de las espumas de poliuretano, se utiliza una terminación superficial con cuñas, que aumenta la absorción sonora total. En un local con superficies poco absorbentes, las ondas sonoras se reflejan, volviendo la energía sonora al ambiente. Esta energía reflejada se suma a la nueva energía que está emitiendo la fuente, aumentando el nivel de ruido. Si las superficies son absorbentes, en cambio, la energía sonora que incide en las paredes se pierde, de manera que queda sólo la nueva energía emitida.

Una forma sencilla de diagnosticar si un material es absorbente, es medir la cantidad de aire que deja pasar. Para especificar la absorción de un material se utiliza el coeficiente de absorción sonora, que está dado por el cociente entre la energía absorbida y la incidente. Para conocer dicho coeficiente, se debe tener en cuenta que existen tablas de coeficientes de absorción de los materiales comunes de construcción.

¿Las autopistas contaminan?

Si, contaminan visualmente, como l´´imite geográfico de desplazamiento e incomunicación barrial y por ruidos molestos.

Ya en 2002 se proyectó insonorizar las zonas aledañas a vecinos e instituciones que por su proximidad  se encontraban altamente afectados. No se hizo aún.

La Facultad de Ingeniería de la UBA, proyectó un plan para licitar y construir pantallas

pantallas acústicas en las autopistas porteñas, a cargo de AUSA

La mayor dificultad resultaba, en su momento, el alto contenido de elementos importados con los cuales se deben fabricar dichos paneles. No se hizo.

Las prioridades fijadas eran: Edificios lindantes a las autopistas y Escuelas

Otra deuda que la Ciudad aún tiene con sus vecinos, y no parece planificar corregirlos en el corto plazo.

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