INDUCCIONES: EL OBRERO QUE LE PIDIO LA CASA A EVITA (Y LA PAGÓ EN 30 AÑOS)

IDEOLOGÍA, SENSIBILIDAD, PROYECTO, PERTENENCIA POPULAR  DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO: ALGO QUE EL LADRIPROGRESISMO NO ENTIENDE (NI ENTENDERÁ -JAMÁS- POR SU CONDICIÓN GORILA)

Ciudad Evita y la institucionalización

Ayer a la tarde la pequeña Brasilia porteña fue un caos. Acá no hay Niemeyer que valga. Cuando la Plaza de Mayo esta cortada solo queda la resignación. El 56 tardó 45 minutos reloj de 25 de Mayo a Santiago del Estero. Bajarse y caminar hubiera sido lo más sensato. Si no fuera porque el viejo que apenas había podido subirse, y que le daba al ventolín cada minuto y medio, se decidió por darme charla.

– ¿Vos vas a Ciudad Evita?
– No, yo voy acá nomás. ¿Usted?
– Yo sí. Yo soy de Ciudad Evita
– Ahh. Qué lindo.
– Si. Un chalet hermoso. Con cuatro cuartos. Ya no se hacen más casas así.
– Claro.
– Yo el 17 de octubre de 1950 fui a la Plaza. Yo vivía en Mataderos y necesitaba una casa. Entonces llevé una carta y la alcancé al balcón con una caña. A los tres meses me llega un telegrama para una entrevista con Evita.
– ¿En la Fundación?
– No, en la Rosada. Entonces voy y cuando llego ella no estaba. Me hacen pasar a su oficina. No sabés lo que era esa oficina. Cuando la veo que llega me paro y ella me hace señas de que me quede sentado. Entonces me pregunta qué necesito. Una casa, le digo. ¿Y qué más?, me contesta. Nooooo, nada más!!! Una casa hermosa. A pagar en 30 años.

Mientras el 56 avanzaba a media cuadra por minuto, hablamos de los 48 años que trabajó en la jabonería El Federal (con el carnet del sindicato de jaboneros nos hubiéramos hecho unos buenos euros en plaza Dorrego), del Partido Justicialista, de la jubilación de doscientos pesos, de la hija recién recibida de médica. Pero hablamos sobre todo de la casa. Ciudad Evita. Obreros con chalets.

Insisto en que el ladriprogresismo no ha hecho por los sectores populares ni la décima parte de lo que los ajustadores han hecho por los ricos. Y ni la centésima parte de lo que los populistas (Laclau mediante ya podemos hablar de populistas sin que sea peyorativo, ¿no?) hicieron por los pobres. Pero lo importante es que Ciudad Evita se empezó cuando existían actores capaces de presionar. Al menos, con una carta en la punta de una caña alcanzada en medio de la multitud.

Lo que necesitamos, entonces es presión. Pero no hay presión política posible sin institucionalización. Pero no más institucionalización del aparato burocrático del Estado. Más institucionalización de los sectores populares. Más institucionalización de los sectores medios en alianza con los sectores populares.

Sin institucionalización no sólo no vamos a acceder a la vivienda. Sin presión no vamos a tener ni tutuca.

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